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Redes asociativas culturales.
SSCB0110

Luciano Vázquez Moraga

ic editorial

Redes asociativas culturales. SSCB0110

1ª Edición

IC Editorial ha puesto el máximo empeño en ofrecer una información completa y precisa. Sin embargo, no asume ninguna responsabilidad derivada de su uso, ni tampoco la violación de patentes ni otros derechos de terceras partes que pudieran ocurrir. Mediante esta publicación se pretende proporcionar unos conocimientos precisos y acreditados sobre el tema tratado. Su venta no supone para
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ISBN: 978-84-17086-66-4

Nota de la editorial: IC Editorial pertenece a Innovación y Cualificación S. L.

Presentación del manual

El Certificado de Profesionalidad es el instrumento de acreditación, en el ámbito de la Administración laboral, de las cualificaciones profesionales del Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales adquiridas a través de procesos formativos o del proceso de reconocimiento de la experiencia laboral y de vías no formales de formación.

El elemento mínimo acreditable es la Unidad de Competencia. La suma de las acreditaciones de las unidades de competencia conforma la acreditación de la competencia general.

Una Unidad de Competencia se define como una agrupación de tareas productivas específica que realiza el profesional. Las diferentes unidades de competencia de un certificado de profesionalidad conforman la Competencia General, definiendo el conjunto de conocimientos y capacidades que permiten el ejercicio de una actividad profesional determinada.

Cada Unidad de Competencia lleva asociado un Módulo Formativo, donde se describe la formación necesaria para adquirir esa Unidad de Competencia, pudiendo dividirse en Unidades Formativas.

El presente manual desarrolla la Unidad Formativa UF1425: Redes asociativas culturales,

perteneciente al Módulo Formativo MF1432_3: Proyectos de animación cultural,

asociado a la unidad de competencia UC1432_3: Programar y dinamizar proyectos de animación cultural con las redes asociativas culturales,

del Certificado de Profesionalidad Dinamización, programación y desarrollo de acciones culturales.

Índice

Portada

Título

Copyright

Presentación del manual

Índice

Capítulo 1 Prácticas de participación asociativa en el ámbito cultural

1. Introducción

2. Mecanismos de participación social y cultural

3. Proceso de análisis y caracterización del tejido asociativo en el marco del territorio

4. Estrategias de participación en el ámbito de la cultura

5. Identificación de la red asociativa cultural

6. Valoración del marco legislativo de la participación cultural

7. Resumen

Ejercicios de repaso y autoevaluación

Capítulo 2 Identificación de la realidad asociativa en el ámbito cultural

1. Introducción

2. Tipología de asociaciones y colectivos en el ámbito cultural

3. Herramientas y protocolos para el reconocimiento de demandas de la red asociativa

4. Sistemas de organización y dinámica interna de las asociaciones culturales

5. Mecanismos y niveles de participación asociativa

6. Análisis de las plataformas de coordinación entre redes asociativas

7. Identificación del mapa de las redes asociativas del entorno

8. Mecanismos de adaptación a las necesidades especiales de colectivos específicos dentro del campo cultural

9. Resumen

Ejercicios de repaso y autoevaluación

Capítulo 3 Mecanismos de cooperación de la Administración Pública en la participación cultural

1. Introducción

2. Identificación del papel de la Administración Pública en el apoyo asociativo

3. Procedimientos para la obtención de recursos públicos y privados destinados al ámbito de la cultura

4. Resumen

Ejercicios de repaso y autoevaluación

Capítulo 4 Aplicación de habilidades profesionales al trabajo en redes asociativas

1. Introducción

2. Técnicas comunicativas aplicadas a la participación cultural

3. Habilidades de relación

4. Habilidades administrativas

5. Resumen

Ejercicios de repaso y autoevaluación

Glosario

Bibliografía

Capítulo 1

Prácticas de participación asociativa en el ámbito cultural

1. Introducción

La cultura, como fenómeno global capaz de acaparar una enorme variedad de manifestaciones y representaciones, y de otorgar a la sociedad civil las herramientas básicas para afianzar progreso, dinamismo y avance, necesita de entidades que realicen un esfuerzo continuado, que sean capaces de imprimir desde muy diversos puntos de vista enfoques distintos, diferentes, y que tengan como valor añadido el valor de la cooperación, del trabajo conjunto.

Las asociaciones culturales pueden ser consideradas como las portadoras de los mecanismos que los ciudadanos tienen en sus manos para cambiar, transformar y mejorar la sociedad desde el punto de vista de la acción cultural.

La participación asociativa no se reduce a la buena voluntad o al empeño personal de sus equipos directivos o de sus bases sociales. Con el paso de los años, la creciente complejidad de las tareas organizativas y de los proyectos culturales que se acometen requiere de capacidades, conocimientos, habilidades, formación, en definitiva, una serie de prácticas reconocidas que sirvan para dar respuesta a las nuevas situaciones y las nuevas demandas de la sociedad.

En este primer capítulo se abordarán aquellos mecanismos, procesos y estrategias que deben estar presentes en la participación activa de las asociaciones en el ámbito de la cultura.

2. Mecanismos de participación social y cultural

La mejor forma de potenciar y ampliar la convivencia social, el progreso de la ciudadanía y aumentar la calidad democrática de una sociedad es participando activamente, encauzando nuestras actitudes y aptitudes hacia un nivel de implicación personal -y también colectivo- que haga posible llevar a efecto los mecanismos que redundarán en unos ciudadanos mejor preparados, con capacidad crítica y con los instrumentos necesarios para transformar el entorno social, económico y cultural en el que viven.

Por tanto, y como punto de partida, parece necesario establecer una definición sobre lo que significa “participación”. A la hora de fijar tal definición, sobre todo si es en sentido global y genérico, han de tenerse en cuenta los distintos contextos sociales, económicos y culturales en los que se produce.

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Nota

El término “participación” hace referencia explícita a estar presente en, ser parte de, ser tomado en cuenta por y para, involucrarse, intervenir. Por tanto, participar es el acto de incidir, influir, responsabilizarse. Estamos ante un proceso, una acción, que está relacionada íntimamente con las personas -individualmente consideradas- y con los grupos. Ser participante activo convierte a las personas y las entidades y organizaciones en coparticipantes, corresponsables, cooperadores, etc.

2.1. Características de la participación

Para hacer más operativo y comprensible el concepto de participación es conveniente diferenciar entre un modo de participación genérica y el que estamos denominando como participación social y cultural.

En el primer caso, en la participación genérica, el término “participar” se refiere a la capacidad para formar parte de algo, implicarse de forma activa en cualquier tipo de actividad, acción o proyecto, incluyendo aquellos que tienen por finalidad disfrutar, generar o recibir entretenimiento o, sencillamente, conseguir algún tipo de enriquecimiento personal o profesional. En este caso, la participación incluye un amplio abanico de relaciones sociales y de grupo con un carácter muy global y amplio.

En el segundo caso, el de la participación social y cultural, se comprende y se incluye la implicación de forma activa, pero en la esfera de la vida pública del entorno de la persona o colectivo que participa, con una gran diferencia: en este caso se toma partido directo, se asumen responsabilidades, se aportan ideas, reflexiones, esfuerzo, conocimiento, tiempo…, y todo ello para conseguir un fin orientado hacia la obtención de un beneficio social, global y comunitario, íntimamente relacionado con la cultura.

De esta forma, y en contraste con la participación genérica, la participación social y cultural, para ser considerada como tal, necesariamente debe tener como objetivo una necesidad, un requerimiento, y no regirse solo por intereses particulares o de organización. La participación social y cultural se convierte así en un instrumento, una herramienta, para lograr unos fines, pero en sí misma también tiene valor; es una forma de ser y ejercer ciudadanía, la plasmación de un derecho social que, en suma, puede afectar -en el mejor sentido del término- a un colectivo o una parte de la sociedad en un ámbito territorial determinado.

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Importante

La participación social y cultural debe tener un objetivo claro y específico, regirse por una meta que sea capaz de adecuar los recursos humanos y financieros de la entidad de forma eficaz y eficiente, y aportar un valor añadido y positivo al conjunto de la sociedad, siempre desde la corresponsabilidad técnica y social de sus integrantes.

La participación, como mecanismo de actuación de la sociedad y de las entidades, asociaciones y organizaciones, hace referencia a los siguientes conceptos:

  1. Se trata de un proceso de carácter gradual. En este contexto, la acción deriva desde las personas hacia las entidades. Se ejercitan acciones individuales que se pueden transformar en colectivas y que pueden llegar a incidir en la toma de decisiones para llegar a objetivos determinados en función de las necesidades planteadas.
  2. La capacidad para intervenir en la toma de decisiones en los espacios sociales y culturales; la voluntariedad, el compromiso y la acción libre cobran especial valor.
  3. El derecho a tomar parte activa -directa o indirectamente- o a través de representantes en todas aquellas decisiones, propuestas o acciones que afectan de forma directa, indirecta, colectiva o individual.
  4. La generalidad, el contexto social en el que se desenvuelve la participación está íntimamente relacionado con cuestiones tales como:
    1. El dilema que se produce en las sociedades democráticas: esto es, la tensión que se plantea entre eficacia y participación.
    2. El déficit democrático: en muchas ocasiones las decisiones públicas no se corresponden, en todo o en parte, con las demandas, necesidades y reivindicaciones concretas de la ciudadanía.
    3. El concepto de gobernanza o gobernabilidad y sus principios: apertura hacia la acción ciudadana, participación social y responsabilidad ciudadana y de las entidades, organizaciones y asociaciones.
    4. La apatía, la desafección, la pasividad con respecto a la participación directa debida a la falta de confianza en las instituciones públicas.

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Actividades

1. Exponga tres ejemplos de lo que puede considerarse participación genérica, y otros tres ejemplos de participación social y cultural.

2.2. Finalidades de la participación social y cultural

La participación social y cultural ha de estar vinculada a un fin, con un objetivo definido, para que produzca resultados. Las finalidades del proceso de participación son o están relacionadas con las que se describen a continuación.

La voluntad y capacidad para “construir ciudadanía”

Sin duda, la ciudadanía se convierte en acreedora y beneficiara de las propuestas, transformaciones, responsabilidades y acciones que se toman a partir de la corresponsabilidad en el proceso de participación: análisis de la realidad, de las necesidades y demandas concretas; la elaboración de propuestas, directrices y acciones; la gestión de todo el proceso; la asunción y ejecución de las responsabilidades asumidas o concedidas, etc.

La posibilidad de y para transformar

El objetivo último de la participación social y cultural es el de transformar -entendiendo por tal el cambio basado en la mejora-: transformar el sistema educativo, los valores cívicos, el sistema sanitario, la justicia, la relación entre las personas, etc. Se trata de transformar y convertir las necesidades en oportunidades y las debilidades en fortalezas para lograr un desarrollo positivo y armónico de la comunidad en la que se produce la participación social y cultural.

La sistematización de todo un proceso educativo

Si participar es transformar, participar es también generar cambio -a nivel individual y colectivo- para lograr una reeducación en la cultura de lo colectivo que haga posible trabajar conjuntamente en un clima de colaboración, de cooperación, en red, para generar consensos, acuerdos, y un aspecto fundamental en las redes asociativas: el trabajo colaborativo.

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Nota

Cuando se habla de ciudadanía hay que tener en cuenta que es un concepto que abarca el conjunto de derechos y deberes por los cuales el ciudadano, el individuo, está sujeto en su relación con la sociedad en que vive. El término “ciudadanía” proviene del latín civitas, que significa “ciudad”. Por tanto, ciudadanía es la condición que se otorga al ciudadano de ser miembro de una comunidad organizada.

La voluntad y la capacidad de relación

Muy relacionada con el concepto anterior, la voluntad relacional tiene que ver con la capacidad para abrir, para sumar, para aunar, sin construir en contra, sino con la ciudadanía, con las administraciones públicas, con el ámbito universitario o, más frecuentemente, con otras entidades y asociaciones similares o distintas, con los mismos o con diferentes objetivos, pero con una meta común: la mejora social y cultural de un determinado territorio.

Las motivaciones

Son muchos los motivos que mueven a personas y asociaciones a participar. La participación se produce, nace, en el mismo instante en el que existe una razón, interés, necesidad, requerimiento o deseo de querer estar, de actuar y que, justo en ese momento, sirve de detonante para, por ejemplo, acercarse a una asociación -para tomar una responsabilidad- o crear una asociación. Pero también las motivaciones pueden estar orientadas a lo individual -con una marcada carga de interés individual-; orientadas a lo colectivo -pensando en la generalidad, en la colectividad, en la ciudadanía y sus intereses y derechos: culturales, sociales o económicos-; u orientadas a los derechos colectivos -con una gran carga ideológica o política-.

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Actividades

2. Piense en una asociación de su localidad cuyo fin social sea el desarrollo cultural, su potenciación y su difusión. Teniendo en cuenta las finalidades de la participación social y cultural, traslade a un documento cada una de esas finalidades a la asociación que ha propuesto, confeccionando de esta forma una pequeña reseña de la misma para ser trasmitida a los ciudadanos que no la conocen.

Así pues, la participación social y cultural engloba aspectos relacionados con intereses personales, con actitudes y aptitudes, todas ellas encaminadas a lograr una mejora, un cambio, una transformación, un avance, un beneficio, una satisfacción, etc.

Este enfoque es muy útil a la hora de otorgar sentido a la participación como un derecho básico tanto de personas físicas -individualmente consideradas- como de asociaciones y como base para cimentar lo que posteriormente puede ser la participación en ámbitos más amplios, como son las redes asociativas en las que la participación colaborativa es el eje central de su actuación.

2.3. Mecanismos y niveles de participación

Tal y como ha quedado recogido en páginas anteriores, la participación social y cultural es un proceso con diferentes implicaciones siempre en función de los objetivos que se marquen, las metas perseguidas y los motivos que impulsan a llevar a cabo dicha participación.

Mecanismos de participación

Es necesario establecer una diferencia entre los mecanismos de participación social y cultural para que pueda determinarse qué es realmente participación como tal y qué acciones no lo son:

  1. Participación pasiva. En la participación pasiva las personas actúan como “consumidoras”, como usuarias, como beneficiarias. Por tanto, la participación es la referida a la gestión y el trabajo de los profesionales y técnicos de la organización, entidad o asociación que actúan directamente con respecto a los objetivos marcados y las actividades programadas.
  2. Participación por consulta. Solo el grupo de personas a las que se “in-vita” expresamente actuarán -de forma directa o indirecta- en la gestión o desarrollo de actividades, decisiones, etc. Pese a que se basa en una gestión que parte directamente de la asociación o entidad, incorpora también algunos mecanismos basados en la información pública vinculados a la defensa de los intereses particulares.
  3. Participación-funcionamiento. Se da sobre todo en ámbitos en los que las personas pueden hacer peticiones de realización de determinadas actividades propias o proponer otras nuevas, pero no tienen capacidad decisoria y menos aún pueden implicarse en la gestión del proyecto. La participación solo se abre a determinados ámbitos en los que es posible, por tanto, la colaboración en los proyectos y actividades, consolidando de esta forma el derecho a la información, a la consulta y a la propuesta.
  4. Participación interactiva. Se trata de una participación en un plano igualitario pero, sobre todo, un plano en el que existe reciprocidad y corresponsabilidad. En estos casos, en los que existe cierta forma de gestión compartida, se requiere de dinámicas de consenso y acuerdo y una cierta capacidad para la gestión de proyectos y actividades.

Por tanto, la participación interactiva tiene en cuenta dos conceptos básicos que determinarán, también, el trabajo asociativo en el marco de las redes: el consenso y la corresponsabilidad. Trabajar con o trabajar en colaboración con no es solo tener en cuenta a los otros y recibir su opinión, reflexión o su postura ante un tema determinado, también es tener en cuenta lo que hacen los otros para poder transformar el trabajo individualmente realizado en trabajo y conciencia colectiva.

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Recuerde

No hay participación, en líneas generales y en el seno de cualquier entidad asociativa o red asociativa, sin objetivos definidos, sin compromisos individuales y colectivos y sin construcción de ciudadanía para mejorarla y hacerla avanzar.

Es importante tener en cuenta tres preguntas fundamentales para situar el ámbito de la participación, y las tres respuestas que constituyen y dan forma a las aspiraciones de individuos y de asociaciones y redes de asociaciones:

  1. Quién participa. La participación debe ser lo más amplia y representativa posible con respecto al conjunto de la población, buscando para ello la pluralidad social.
  2. Sobre qué se participa. La participación social y cultural debe cubrir y dar respuesta a cuestiones relacionadas con su ámbito de actuación (la cultura y su desarrollo, su influencia, su capacidad de transformación y de mejora de la sociedad en su conjunto y de los ciudadanos que la integran) y sobre las que las asociaciones y redes asociativas han de poder influir y trabajar.
  3. Cómo se participa. La participación, sea cual sea la actividad en torno a la que se estructure y desarrolle, debe tener respaldo y soporte político -en el sentido de apoyo de las administraciones públicas-, social -hecha por y para los ciudadanos- y técnico -con un soporte profesional adecuado, suficiente y especializado-. Con todo ello se puede garantizar la información, la capacidad de deliberación y participación, y la expresión libre de opiniones y reflexiones.

Niveles de participación

Por último, y en lo que respecta a los niveles de participación, pueden destacar, entre las más importantes y desde unos mínimos hasta unos máximos, las siguientes posibilidades:

  1. Acceso a la información. En este nivel la participación consiste en estar informado o informada; ya sea porque nos preocupamos de estarlo, ya sea porque la entidad se preocupa de informarnos. Ejemplos de este nivel de participación pueden ser las convocatorias a determinadas reuniones, boletines informativos de actividades de la asociación, etc.
  2. Opinar o ser consultado. Es el nivel en el que ya hay una participación más activa que en el nivel anterior. Supone que damos una opinión sobre algo, ya sea porque tenemos el cauce adecuado para hacerlo por nuestra propia iniciativa, ya sea porque la asociación nos pregunta por nuestra opinión. Ejemplos de este nivel serían las encuestas que nos puede hacer nuestra entidad sobre diferentes temas, algunas reuniones de equipo en donde se plantean temas y se recogen opiniones, etc.
  3. Hacer propuestas. Este nivel de participación supone no solo dar nuestra opinión, sino proponer acciones concretas de ejecución, tomando la iniciativa para participar. Ejemplo de ello es cuando proponemos organizar una actividad concreta en la entidad, cuando hay un problema y aportamos soluciones concretas, etc.
  4. Decidir. Es el nivel más alto de participación democrática, puesto que implica que nuestra opinión es tenida en cuenta y vale igual que la de cualquier otro para el resultado final. Ejemplo es la participación en las asambleas generales de la asociación en donde se toman las decisiones, ya sea por consenso o por votación.
  5. Actuar. Consiste en poner en práctica acciones concretas, ejecutar las decisiones tomadas, gestionar actividades, tareas, etc. Ejemplos de este nivel de participación serían las labores de la Junta Directiva, el trabajo voluntario, etc.

Estos niveles de participación no son fases ordenadas progresivamente. Se puede actuar sin haber sido consultado, se puede decidir sin haber hecho propuestas, etc. Lo importante es saber que en todos esos niveles se está posibilitando la participación, y que cada cual elige las maneras o niveles de participación que más le convengan.

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Nota

La participación social y cultural ha de significar la influencia real y posible de los ciudadanos sobre determinadas decisiones públicas, favoreciendo una cultura de implicación directa, dinámica y participativa en los procesos que afectan a la ciudadanía, a la clase gobernante y a los técnicos.

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Aplicación práctica

La asociación cultural “La rendija”, dedicada a la promoción de la fotografía artística de la naturaleza, ha elegido una nueva Junta Directiva. Con el fin de redefinir los objetivos, su marco de actuación y las formas de participación en el ámbito territorial en el que se mueve y desarrolla, encarga un pequeño estudio a dos de sus miembros mejor cualificados: Esmeralda, socióloga, y Marco, economista y antropólogo, que deciden acometer un pequeño estudio que se basará exclusivamente en conocer las razones que impulsan a los ciudadanos a participar en sus propuestas. Según su criterio, ¿será suficiente ese eje de investigación para mejorar el desarrollo de proyectos, actividades y propuestas de la asociación?

SOLUCIÓN

Aunque es cierto que la actividad de una entidad asociativa, sus metas y fines sociales deben estar siempre enfocados al beneficio directo o indirecto de la población en la que se desenvuelve, es imprescindible conocer otros detalles que pueden asegurar una mejora en el desarrollo de sus funciones culturales y sociales. Para ello, nada mejor que conocer quiénes son los ciudadanos más implicados en las actividades y, sobre todo, el tipo de participación que lleva a cabo, si es activa o pasiva, si son críticos y si tienen los mecanismos y cauces para hacer llegar esas críticas a la entidad asociativa. A todo ello hay que añadir un estudio interno de capacidades que deben suponerse en una asociación: capacidad de comunicación, potencia de convocatoria, instrumentos de información, capacidad para generar nuevos proyectos a iniciativa de los ciudadanos, si se recogen de forma documental las opiniones y evaluaciones del público destinatario, etc. Todo un conjunto de valores, informaciones y metodologías de actuación que identifiquen a la asociación y contribuyan a la mejora de su servicio público.

3. Proceso de análisis y caracterización del tejido asociativo en el marco del territorio

En el marco de la participación social y cultural, el tejido asociativo cumple un papel fundamental: ser uno de los principales actores en el desarrollo de programas, objetivos, metodologías, y como receptor de necesidades y requerimientos de la población en un ámbito territorial determinado.

El tejido asociativo genera trabajo y expectativas concretas en un campo en continuo y permanente cambio. Y es justamente ese cambio constante el que requiere de un análisis exhaustivo que sea capaz de generar repuestas adecuadas, soluciones concretas y reflexiones que puedan extrapolarse y reutilizarse.

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Definición

Tejido asociativo

Conjunto de organizaciones, entidades e instituciones de carácter público o privado, presentes en un territorio determinado, con intereses variados y diferentes o coincidentes en algunos casos, que llevan a cabo labores de dinamización, investigación, desarrollo de iniciativas y proyectos en beneficio de sus socios y del conjunto de la sociedad, siempre bajo el amparo de sus formas jurídicas asociativas.

Caracterizar, registrar, analizar el tejido asociativo, territorialmente determinado, es una tarea fundamental. Solo conociendo los aspectos cuantitativos y cualitativos presentes en dicho tejido podrán establecerse las bases adecuadas para la conformación de posibles redes que den amplitud a todo el trabajo que las entidades llevan a cabo en su territorio.

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Actividades

3. Explique, razonando la respuesta, por qué es necesario el análisis del tejido asociativo, qué aportaría a la mejora de su funcionamiento y quién debe hacer ese trabajo.

Por tanto, y entrando de lleno en el proceso que ha de seguirse para analizar y caracterizar el tejido asociativo, han de plantearse unos objetivos generales. Entre ellos, podemos señalar:

  1. Analizar la estructura social, económica y cultural de un territorio como base constitutiva sobre la que se asienta su tejido asociativo.
  2. Conocer, en sus aspectos cuantitativos y cualitativos, la estructura asociativa de un territorio.
  3. Sondear la base participativa -individual y colectiva- de un territorio como mecanismo que fortalece la presencia y el desarrollo de las asociaciones.
  4. Analizar la participación social y cultural -directa o indirecta- de los ciudadanos, individualmente considerados- así como de las entidades asociativas, legalmente constituidas, que desarrollan su labor en el ámbito de la cultura y en el territorio objeto de estudio.
  5. Detectar las necesidades y dificultades que se plantean las asociaciones a la hora de tomar partido en todo lo referido a la cultura y su desarrollo.
  6. Visibilizar situaciones generales y concretas, así como aquellas dificultades, en el ámbito de la cultura.

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Actividades

4. Según su criterio, y teniendo en cuenta el proceso que ha de seguirse en el análisis y caracterización del tejido asociativo y sus objetivos, ¿qué orden de prioridad daría al “análisis de la estructura social, económica y cultural”, al “análisis de la participación social y cultural” y, por último, a la “detección de necesidades y dificultades para el desarrollo de actividades culturales”? Razone su respuesta.

3.1. Metodología y técnicas de análisis

Las metodologías y técnicas para analizar el tejido asociativo de un determinado territorio pueden ser múltiples, variando en complejidad y profundidad. Lo importante, en todas ellas, es conocer la realidad, obtener una foto fija de lo que “ocurre en y con” el tejido asociativo en un marco territorial concreto y que afecta por igual a todos y cada uno de los ciudadanos que residen en él, con independencia de su participación, más o menos activa, en el desarrollo de eventos y actividades de carácter cultural.

La metodología para llevar a cabo el análisis que da título al epígrafe se basa tanto en el carácter cuantitativo como cualitativo, aplicando diferentes fases en dicho proceso. La combinación de las dos técnicas hace posible la tarea de determinar, con una mayor visibilidad y ajuste, el volumen y características de las asociaciones que componen el tejido asociativo del entorno geográfico objeto de análisis.

El proceso se divide en cuatro grandes fases:

  1. Planificación.
  2. Recogida de información y trabajo de campo.
  3. Análisis de la información.
  4. Redacción del informe.

Todo este trabajo tiene como finalidad última la obtención de un diagnóstico real y actualizado del tejido asociativo del territorio en el marco de:

  1. Un análisis de la situación sociodemográfica.
  2. Un estudio de la participación en el territorio, analizándolo desde dos puntos de vista: la participación desde el ámbito institucional y la participación desde el ámbito asociativo y de la ciudadanía no asociada.
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Analizar el tejido asociativo con las técnicas adecuadas garantiza una correcta caracterización. (© Fotografía: Gerald R. Ford, vía web-CC BY-ND 2.0)

A continuación, se detalla cada uno de los cuatro pasos del proceso descrito.

Planificación

Se trata del paso previo, el establecimiento de la base conceptual, técnica y estratégica del análisis y la caracterización del tejido asociativo en el marco del territorio. El trabajo de planificación permite:

  1. Conformar el equipo de trabajo, asignando responsabilidades, funciones y tareas.
  2. Marcar los objetivos generales y específicos del análisis, que servirán como pauta en el trabajo.
  3. Establecer las herramientas diagnósticas a utilizar.
  4. Identificar a los actores -reales y potenciales- que participarán en el proceso de análisis y caracterización.

Recogida de información y trabajo de campo

El trabajo de recogida de información se desarrollará haciendo uso de fuentes de información secundarias y primarias.

Las fuentes de información primarias se centran en la recogida de información entre los ciudadanos residentes en el territorio objeto de análisis y entre el tejido asociativo cultural del mismo ámbito geográfico.

Por su parte, las fuentes de información secundarias se centran en la recopilación de estudios, análisis y documentos que den cuenta de todo lo referido al tejido asociativo existente: características, objeto social, número de socios, memorias técnicas de actuación, etc.

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Definición

Trabajo de campo

Es un método experimental que trata de probar determinadas hipótesis, alimentar modelos teóricos o, simplemente, obtener datos de carácter específico para ser capaces de responder a preguntas concretas y determinadas. Su principal característica es que actúa, y se desarrolla, sobre un ámbito territorial determinado en el que se producen los hechos objeto de estudio, utilizando técnicas distintas al trabajo en gabinete o laboratorio.

Fuentes de información primaria

Cuando se habla del uso de fuentes primarias nos estamos refiriendo al trabajo que permite extraer aquellos elementos informativos que permitirán componer, de forma más exacta, cuál es la situación del tejido asociativo en un determinado territorio.

En este punto se analizarán las fuentes de información desde una doble perspectiva: cualitativa, basada en la recepción directa de opiniones y reflexiones de expertos; y cuantitativa, mediante el uso de herramientas como los cuestionarios.

Análisis cualitativo

La recogida de información cualitativa se fundamenta en dos técnicas de investigación que pueden variar en función de los diferentes colectivos:

  1. Entrevistas directas a personas que pueden estar integradas en el tejido asociativo cultural: “entrevistas de pares”. Las entre-vistas de pares consisten en la realización de entrevistas en profundidad, realizadas de forma simultánea a dos personas que tengan una vivencia común, en el tema que es el objeto de la investigación, en este caso el tejido asociativo de carácter cultural asentado en el territorio objeto de análisis. No tiene que haber coincidencia en características como el sexo, la edad, la formación académica o la experiencia en el mundo asociativo, y no importa que se conozcan o tengan alguna relación entre ellas. El objetivo último de la entrevista de pares es hacer posible el diálogo con y entre el técnico que lleva a cabo la entrevista y las personas entrevistadas, asegurando un ambiente cercano, facilitador del recuerdo y del desacuerdo-acuerdo.
  2. Sistema Delphi. La consulta, entrevista y recogida de reflexiones y puntos de vista a un grupo de expertos. La técnica Delphi es un método de recogida de información que permite intercambiar opiniones entre las personas que participan de forma directa en el proceso de análisis e investigación, de tal forma que pueden extraerse, de forma fiable, puntos de opinión coincidentes sobre un tema concreto en el que tienen una opinión fundamentada, formada y experta.

En general, las técnicas de recogida de información descritas se pueden dividir en cuatro fases, que actúan como denominador común:

  1. Primera fase, en la que se produce el contacto con las personas, los técnicos o los agentes implicados en la investigación, a los que se les hace partícipes directos mediante el envío de encuestas, preguntas abiertas o planteamiento directo de temas.
  2. Segunda fase, en la que se lleva a cabo la recogida de la información, sintetizando las respuestas obtenidas o enviando, si fuera necesario, una nueva remesa de cuestiones.
  3. Tercera fase, en la que se efectúa la recogida definitiva del grueso de la información, confeccionando un documento de resumen y síntesis que se hace llegar a los expertos que han participado en el mismo, e incluyendo el resultado de las entrevistas de pares.
  4. Cuarta fase, en la que se pone en común y se profundiza en las barreras y obstáculos, pero también en las propuestas y visiones que hagan posible caracterizar y analizar el tejido asociativo.

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Actividades

5. Trabaje, mediante el uso de ejemplos prácticos y reales, las cuatro fases descritas que funcionan como denominador común en el trabajo de recogida de información.

Análisis cuantitativo

Entre otras herramientas, se debe llevar a cabo una recogida de información, en forma de cuestionario estructurado, o bien a una o a la totalidad de las asociaciones del territorio. En igual medida, pueden proponerse entrevistas a los responsables de las asociaciones identificadas, precediendo dicha entrevista con un sistema de “animación telefónica” previa.

Esta selección de asociaciones permite tener una visión global -territorialmente hablando- de la participación desde muy diferentes puntos de vista, siguiendo, eso sí, unos parámetros concretos, que pueden ser:

  1. Temática o colectivo de la asociación.
  2. Edad, perfil, formación e intereses de las personas que la integran.
  3. Estado actual de la asociación y de su evolución en el entorno geográfico, social y cultural en el que desarrolla su actividad.
  4. Dimensión de la organización.
  5. Visión de la asociación -de su respectivo objeto social- desde lo local o lo internacional.

Fuentes de información secundarias

Con este tipo de fuentes, se aplica un análisis cuantitativo que debe dar cuenta de la existencia de estudios, investigaciones y análisis referidos a las asociaciones existentes:

  1. Bases de datos.
  2. Estudios de diagnóstico de necesidades culturales de la población.
  3. Estudios de evaluación de necesidades formativas, educativas, culturales, etc.
  4. Existencia de documentos o estudios que reflejen la existencia de instrumentos de participación en la vida social, cultural o política del territorio en cuestión.
  5. Estudios de instituciones públicas o privadas: observatorios, direcciones generales, fundaciones, concejalías, diputaciones, etc.
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Las fuentes de información secundaria refuerzan el análisis del tejido asociativo con datos estudiados, contrastados y reales.

Análisis de la información

Una vez obtenida y procesada la información, tanto la procedente de las fuentes primarias y secundarias, se llevará a cabo el análisis de la misma con el fin de obtener una base documental que servirá para fundamentar el informe que refleje la caracterización del tejido asociativo en el marco del territorio.

En esta tarea será fundamental contar con el personal técnico adecuado -con la formación, los conocimientos y la experiencia necesaria- porque de él dependerá la interpretación exacta de los datos obtenidos para volcarlos en el informe.

Uno de los objetivos del análisis de la información es extraer la realidad exacta y relevante, buscando la identificación de lo útil.

El producto del análisis deberá ser plasmado y transmitido con un lenguaje sencillo y directo, evitando en la medida de lo posible las ambigüedades y, sobre todo, respetando un orden lógico que sea capaz de resistir debates, críticas o dudas.

Así pues, el análisis y la caracterización de la información del tejido asociativo de un territorio debe resistir cualquier crítica o duda, especificando claramente lo que se sabe, lo que no se sabe y las opciones respecto de lo que podría suceder en el futuro. Pero, claro está, todo depende de que no se produzcan variaciones sustanciales o radicales, de carácter externo, que cambien el escenario.

Redacción del informe

Es el producto final de los apartados que se han descrito en páginas precedentes. Claridad, concisión, exactitud, fundamentación, argumentación…, todos estos términos reflejan la importancia del informe como documento final que pondrá, negro sobre blanco, el análisis y la caracterización del tejido asociativo, obtenidos con el trabajo de campo, la recogida de información y su análisis final.

Del informe final dependerá que se tenga una visión más o menos exacta y global de una realidad: la realidad del tejido asociativo que desarrolla su acción en un marco territorial determinado.

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Aplicación práctica

Para llevar a cabo una recogida de información que sirva para mejorar la oferta cultural de su entidad, se encarga al secretario y al responsable de proyectos de la asociación llevar a cabo un trabajo de campo basado en el método Delphi. Como no tienen mucho tiempo para elaborar un informe, deciden convocar a un grupo de expertos locales en desarrollo para extraer la información que necesitan. En lugar de plantear las sesiones para que expresen opiniones sobre temas genéricos y específicos, deciden centrar el trabajo en la sesión en base a documentos propios de la entidad y otros estudios e informes recientes. Según su opinión, ¿serán más productivas las sesiones por estar guiadas y dirigidas a los temas que más interesan?

SOLUCIÓN

Cuando se trata de recabar la opinión de expertos o de profesionales mediante la técnica Delphi, es aconsejable centrar y dirigir los debates, pero siempre ofreciendo un alto grado de autonomía en la participación de los convocados a la sesión. Introducir documentos, informes o demás productos puede dispersar o condicionar sus opiniones, sometiendo la sesión a una predeterminación que no se corresponde con el objetivo del método Delphi, “que permite intercambiar opiniones entre las personas que participan de forma directa en el proceso de análisis e investigación”.

4. Estrategias de participación en el ámbito de la cultura